
Cinco templos del asado en Buenos Aires
Desde cortes jugosos cocinados con maestría hasta ambientes que huelen a historia y brasas, las parrillas porteñas son mucho más que un lugar donde se sirve carne. Son el corazón de la cultura argentina.
En esta edición, proponemos un recorrido por cinco parrillas imprescindibles de la ciudad, donde cada bocado cuenta una historia, cada fuego tiene un nombre, y cada visita se convierte en un recuerdo imborrable. ¿El plan ideal? Reservar una mesa y dejar que el sabor haga el resto.
Don Julio: El asado elevado al arte
Ubicada en una esquina clásica de Palermo, Don Julio es más que un restaurante: es una institución. Fundada por Pablo Rivero en 1999, esta parrilla ha sido reconocida internacionalmente como la mejor del mundo en su categoría.
En 2024 y 2025 alcanzó el puesto Nº 10 en el prestigioso ranking de The World’s 50 Best Restaurants, y fue elegida como el mejor restaurante de América Latina por Latin America’s 50 Best. Además, encabezó durante tres años consecutivos el listado de World’s 101 Best Steak Restaurants y recibió premios por su hospitalidad y excelencia en sommellerie, con Pablo Rivero galardonado como Mejor Sommelier del Mundo en 2024.
Don Julio no solo representa lo mejor del asado argentino: lo celebra y lo transforma en arte reconocido a nivel mundial.
¿Qué la hace especial? Su compromiso con la calidad absoluta. Todos los cortes provienen de novillos criados de forma sustentable y son madurados en frío durante varios días antes de llegar a la parrilla, donde se cocinan sobre brasas de quebracho blanco. La entraña, el asado de tira y el ojo de bife son protagonistas indiscutidos, servidos en el punto justo, con jugosidad perfecta y un sabor inconfundible.
El ambiente combina lo clásico con lo cálido: paredes cubiertas de botellas de vino firmadas por los comensales, atención de alto nivel y una cava con más de 1.600 etiquetas de las mejores bodegas argentinas. Aquí no solo se viene a comer, se viene a vivir el asado como un acto de culto.
La Cabrera: Abundancia, sabor y tradición con toque moderno
La Cabrera es el lugar donde la abundancia se combina con la creatividad. Fundada por el chef Gastón Riveira en 2003, esta parrilla supo marcar la diferencia al ofrecer cortes tradicionales acompañados por una variedad de guarniciones que no se pagan aparte: purés, vegetales grillados, salsas, huevos, chutneys, y más.
Su carta ofrece opciones irresistibles como el bife de chorizo, el ojo de bife madurado y la brochette de lomo envuelta en panceta. Todo se sirve con una presentación colorida y moderna, sin perder la esencia de la parrilla argentina.
El ambiente es informal, pero cuidado. Las paredes rústicas y los detalles vintage crean una atmósfera amigable, ideal para comidas en grupo o celebraciones. Además, el servicio es ágil, profesional y cálido. Un dato importante: La Cabrera suele tener largas listas de espera, así que conviene reservar con anticipación.




La Brigada: Donde la carne se corta con cuchara
En pleno San Telmo, barrio de adoquines, tango y tradición, se encuentra La Brigada, una parrilla con alma de bodegón y corazón futbolero. Fundada por Hugo Echevarrieta en 1992, este lugar conquistó a locales y turistas con una propuesta simple: carne de calidad cocida a la perfección y un ambiente que homenajea al deporte.
Las paredes y techos están cubiertos por camisetas, fotos y banderines de equipos de fútbol de todo el mundo. Pero más allá del color, el secreto está en la cocina: cortes que se deshacen con solo mirarlos. En La Brigada es tradición que los mozos corten el bife con cuchara, demostrando la ternura perfecta lograda en cada preparación.
Sus cortes estrella incluyen el asado especial, la tapa de ojo de bife, el T-bone y una de las mejores mollejas de la ciudad. La carta también incluye una vasta selección de vinos argentinos, con una cava que supera las 60.000 botellas.
Cabaña Las Lilas: El lujo ganadero frente al río
Si lo que se busca es una experiencia de alta gama, en un entorno sofisticado, con trazabilidad ganadera y atención premium, Cabaña Las Lilas es la elección ideal. Situada en Puerto Madero, combina la tradición argentina de carne con el refinamiento del grupo brasileño Rubaiyat.
Todos los cortes provienen de ganado propio, criado en estancias especializadas, lo que permite garantizar la calidad desde el origen hasta el plato. Entre sus imperdibles están el bife de chorizo Queen Beef, la colita de cuadril (picaña), el asado de tira y el T-bone flambeado al coñac.
El entorno también suma: grandes ventanales con vista a los diques, atención impecable y detalles gourmet desde el pan hasta los postres. Cabaña Las Lilas ha sido recomendada por medios internacionales como The New York Times y premiada por su carta de vinos. Es el lugar perfecto para una cena elegante, un almuerzo de negocios o una celebración especial.
El Pobre Luis: Alma uruguaya y corazón porteño
En una esquina del barrio chino de Belgrano se encuentra El Pobre Luis, una parrilla que rinde homenaje a la fusión gastronómica del Río de la Plata. Fundada por el uruguayo Luis Acuña en 1986, este restaurante conserva el espíritu de sus orígenes: buena carne, buen fuego y un ambiente de amigos.
Su carta tiene identidad propia. Además de los cortes tradicionales argentinos, sobresalen especialidades uruguayas como la pamplona (arrollado de carne relleno de queso, panceta y morrones), la salchicha parrillera en rosca, los chivitos y unas mollejas crocantes que son famosas en toda la ciudad.
Las paredes están cubiertas de camisetas de fútbol y rugby firmadas por figuras del deporte que han sido comensales fieles del local. Aquí, la experiencia es auténtica: sin pretensiones, con porciones generosas, precios razonables y un servicio cálido que honra la memoria de su fundador.
Tips para viajeros
- Reservá con anticipación: Don Julio y La Cabrera suelen tener lista de espera de semanas. Hacé tu reserva online o por WhatsApp con tiempo.
- Probá los cortes clásicos: El bife de chorizo, ojo de bife, entraña y asado de tira son esenciales en cualquier parrilla porteña.
- Dejá lugar para las achuras: Mollejas, morcilla, chinchulines y chorizo criollo son parte del ritual.
- Ideal para compartir: Algunos cortes (como el Queen Beef o el T-bone) son perfectos para dos personas.
- Preguntá por las sugerencias del día: Algunas parrillas tienen platos especiales o fuera de carta que valen la pena descubrir.
