
Con estabilidad macroeconómica, incentivos fiscales, energía limpia y un ecosistema emprendedor en expansión, Paraguay avanza en su objetivo de convertirse en un polo tecnológico emergente en Sudamérica.
En los últimos años, Paraguay ha dejado de ser un actor periférico en el mapa tecnológico regional para posicionarse como un terreno fértil para la innovación, el emprendimiento digital y la atracción de inversiones estratégicas. Este país mediterráneo, conocido históricamente por su producción agroganadera y su energía hidroeléctrica, está trazando una nueva ruta: la de convertirse en un hub tecnológico con proyección internacional.
El proceso no es improvisado. Responde a políticas públicas que favorecen la inversión, un ecosistema empresarial joven que se fortalece y una infraestructura digital que, si bien tiene desafíos por resolver, avanza en dirección al desarrollo sostenible y competitivo de la economía del conocimiento.
Un entorno fiscal que favorece la innovación
Uno de los principales atractivos para las empresas tecnológicas —y para cualquier inversión de base digital— es el régimen impositivo de Paraguay.
Con un impuesto corporativo del 10%, uno de los más bajos de América Latina, el país encabeza el Índice Integral de Impuestos regional. La Ley 60/90, vigente desde hace décadas, ofrece exoneraciones fiscales a inversiones que generen empleo y aporten al desarrollo económico. Además, el régimen de maquila —que permite tributar solo el 1% sobre el valor agregado— se ha convertido en una vía atractiva para empresas exportadoras de servicios.
En los últimos años, Paraguay ha comenzado a adaptar estos marcos a la realidad de la economía digital. A través del Ministerio de Industria y Comercio y la Red de Inversiones y Exportaciones (Rediex), se están desarrollando nuevas normativas y se modernizan los regímenes de zonas francas de servicios para atraer proyectos vinculados a software, inteligencia artificial, procesamiento de datos y más.
En este escenario, Paraguay aún se encuentra en una etapa incipiente. Si bien la Ley N.º 523/95 y sus reglamentos permiten actividades de servicios dentro de zonas francas, hasta el momento solo una concesión ha sido otorgada oficialmente: el proyecto de TOSA (Terminal Occidental S.A.), que en 2021 recibió autorización para desarrollar la primera zona franca de servicios del país en la región de Chaco’í.
Esta iniciativa contempla una inversión de USD 22 millones y está enfocada en atraer empresas tecnológicas, de software y servicios digitales, aunque aún no ha iniciado operaciones.
La visión de un país conectado
El Estado paraguayo también ha definido como estratégica la agenda digital. El Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (MITIC) lidera programas de inclusión digital, ciberseguridad, conectividad en instituciones públicas y formación tecnológica.
Su proyecto estrella, el Distrito Digital, apunta a consolidar un ecosistema de innovación integrado por el sector público, las universidades y las empresas.
Este espacio —físico y virtual— contará con laboratorios, espacios de coworking, incubadoras y servicios de alto valor agregado, y se espera que comience su fase virtual a finales de 2025. La construcción de su campus tecnológico en Asunción está prevista para 2027. El objetivo es ambicioso: convertir al país en una plataforma de innovación capaz de atraer inversión extranjera, talento global y soluciones tecnológicas aplicadas a distintos sectores productivos.
Una energía limpia y abundante
Pocos países en el mundo pueden ofrecer una matriz energética como la de Paraguay: el 100% de su electricidad proviene de fuentes renovables, gracias a las hidroeléctricas binacionales de Itaipú y Yacyretá. No solo eso: el país produce ocho veces más energía de la que consume y exporta el excedente a Brasil y Argentina.
Este factor ha despertado el interés de empresas que requieren grandes cantidades de energía, como los centros de datos, los desarrolladores de chips, las industrias de inteligencia artificial o el minado de criptoactivos. Los costos competitivos (alrededor de USD 0,05 el kWh) convierten a Paraguay en un terreno ideal para proyectos de alta demanda energética.
Startups que crecen y se internacionalizan
El ecosistema emprendedor tecnológico paraguayo ha crecido notablemente en los últimos años.
Según el Startup Ecosystem Index 2024, Paraguay se encuentra entre los 100 mejores ecosistemas del mundo y ocupa el puesto 8 en Sudamérica. Las razones no son pocas: una comunidad emprendedora en expansión, incubadoras como Koga Impact Lab, programas públicos de apoyo y un número creciente de casos de éxito.
Startups como Autograph —que consiguió más de dos millones de dólares de inversión en EE.UU. con una solución de inteligencia artificial—, Reva —plataforma de reservas deportivas que opera en varios países— y Fiweex —sistema de gestión de Wi-Fi para comercios—, son ejemplos del potencial que tienen los emprendedores locales para escalar sus ideas y conquistar otros mercados. También destacan soluciones como MUV, la alternativa paraguaya a Uber, que consolidó un modelo de movilidad 100% nacional.
Además, la exportación de servicios de software bajo modalidad staff augmentation —desarrolladores contratados remotamente por empresas extranjeras— es una tendencia creciente. Firmas paraguayas ya exportan talento tecnológico a EE.UU., Uruguay y Bolivia, consolidando la reputación del país como proveedor confiable y competitivo en servicios digitales.
Conectar talento, infraestructura, energía limpia y un entorno amigable para los negocios no es tarea fácil. Pero Paraguay está decidido a hacerlo. ![]()
Infraestructura digital y conectividad en crecimiento
La conectividad en Paraguay ha mejorado significativamente. Más del 84% de la población accede a internet móvil, y la penetración de banda ancha fija viene creciendo año tras año. Operadoras como Tigo, Personal y Claro han desplegado redes de fibra óptica en las principales ciudades, y se avanza hacia la implementación de redes 5G, con espectro ya licitado por el ente regulador.
En 2017 se inauguró el primer centro de datos certificado Tier III en el país, operado por Tigo Business, lo que marcó un hito para la oferta de servicios de hosting local. La visión del gobierno es seguir atrayendo inversiones en infraestructura tecnológica, aprovechando la ventaja energética y el posicionamiento geográfico del país.
Paraguay también se convirtió en uno de los primeros países de la región en habilitar operaciones de Starlink, el servicio de internet satelital de SpaceX. Esto permitirá conectar zonas remotas del Chaco y el interior profundo, reduciendo la brecha digital y abriendo nuevas oportunidades para el desarrollo de proyectos tecnológicos en áreas rurales.

Formación de talento y desafíos pendientes
La formación de capital humano es uno de los mayores desafíos del ecosistema. Actualmente, solo entre el 1% y el 2% de los egresados universitarios en Paraguay provienen de carreras tecnológicas, una cifra baja frente a la demanda creciente de programadores, analistas de datos, diseñadores UX y especialistas en ciberseguridad.
Para hacer frente a esta brecha, se han impulsado iniciativas como las Becas TIC del MITIC, bootcamps de programación, posgrados en el exterior mediante el programa Becal, y alianzas entre universidades y empresas.
Sin embargo, el reto sigue siendo formar más profesionales, fortalecer el inglés técnico y aumentar la participación femenina en las carreras STEM.
A pesar de las limitaciones, el talento paraguayo es valorado por su capacidad de adaptación y su flexibilidad. Además, el costo laboral competitivo lo posiciona como una opción interesante para empresas que buscan equipos remotos en América Latina.
Competencia regional
Si se lo compara con países como Chile, Uruguay o Colombia, Paraguay aún muestra rezagos en inversión en I+D, innovación y volumen de mercado. Sin embargo, su entorno de negocios es más ágil, sus costos más bajos y su estabilidad económica una ventaja clara en un contexto regional complejo.
La llegada de grandes tecnológicas podría acelerar el proceso. En 2024, ejecutivos de Google, Meta y NVIDIA visitaron el país y mostraron interés en proyectos de ciberseguridad, centros de datos e infraestructura educativa digital. Con un posicionamiento más activo en ferias y foros internacionales, Paraguay podría seguir ganando visibilidad como destino tecnológico emergente. Su mensaje es claro: Paraguay ya no es solo tierra de soja, carne y represas. También es tierra fértil para la tecnología, la innovación y el futuro digital de Sudamérica.
Un país con visión tecnológica
Conectar talento, infraestructura, energía limpia y un entorno amigable para los negocios no es tarea fácil. Pero Paraguay está decidido a hacerlo. La construcción de un hub tecnológico no se logra de la noche a la mañana, pero con pasos firmes como los que está dando el país, la meta se vuelve alcanzable.
