Written by 13:45 Salta

Una ruta exclusiva para descubrir Salta

Circuito exclusivo en Salta

Viajar a Salta no es solo descubrir paisajes. Es abrir una puerta a experiencias que combinan la exclusividad de los hoteles boutique, el carácter único de vinos de altura y la autenticidad de la provincia más linda de Argentina.

Salta se ha convertido en un destino “in” para viajeros exigentes que buscan más que un itinerario: desean una ruta curada, diseñada al detalle, donde cada escala sea un recuerdo memorable.

Aquí, el concepto de exclusividad no se mide en estrellas ni en ostentación, sino en vivencias selectas: casonas coloniales convertidas en hoteles íntimos, bodegas boutique que reciben a pocos visitantes por día, restaurantes donde los chefs reinterpretan recetas ancestrales y paisajes que parecen reservados solo para quienes se atreven a buscarlos.

Este circuito boutique en Salta combina hoteles de autor, bodegas de prestigio internacional y experiencias auténticas en escenarios naturales únicos.

Es un recorrido pensado para quienes buscan lo mejor de la provincia con un enfoque exclusivo, donde cada detalle —desde una empanada artesanal hasta una copa de Torrontés en un viñedo a 1.700 metros— se convierte en un lujo.

alta Argentina Fotografias: Hector Ramon Perez, unsplash

Primer día

El recorrido comienza en la ciudad de Salta, donde la arquitectura colonial se mezcla con un ambiente sofisticado.

Hospedarse en Legado Mítico, un hotel boutique en una casona señorial con habitaciones temáticas inspiradas en la historia local, es la manera perfecta de instalarse. Otra opción es Kkala Boutique, en Tres Cerritos, con vistas privilegiadas a la ciudad y un ambiente íntimo.

Durante el día, el plan incluye visitar el Museo de Arqueología de Alta Montaña, la Catedral y el Museo Güemes. Para un almuerzo liviano, José Balcarce Bistró ofrece cocina de autor con productos andinos reinterpretados.

Al caer la tarde, el teleférico al Cerro San Bernardo regala vistas sobre la ciudad. La noche se disfruta en el Paseo Balcarce, donde conviven bares modernos y peñas con música en vivo.

alta Argentina Fotografias: Hector Ramon Perez, unsplash

Segundo día

Un chofer privado o un vehículo propio permiten iniciar la travesía hacia los Valles Calchaquíes. El camino asciende por la Cuesta del Obispo, con miradores a más de 3.000 metros, y atraviesa el Parque Nacional Los Cardones, donde se extiende un mar de cactus gigantes.

En Cachi, la parada obligada es La Merced del Alto, un hotel boutique con estilo de monasterio y vistas al Nevado.

La experiencia incluye una cena con productos locales y vinos de altura, disfrutados en un entorno sereno y exclusivo.

El Cortijo Hotel Boutique puede ser una opción para pasar la noche. Está ubicado en una antigua casa colonial de la localidad de Cachi, ofrece un restaurante gourmet y habitaciones agradables con una decoración tradicional argentina.

alta Argentina Fotografias: Hector Ramon Perez, unsplash

Tercer día

La ruta continúa hacia Molinos, donde se encuentra la histórica Bodega Colomé, fundada en 1831.

La visita combina degustación de vinos premium con un recorrido por el Museo James Turrell, un espacio de arte lumínico único en el mundo.

Hospedarse en la Estancia Colomé, con solo nueve suites, permite vivir el lujo en un ambiente de silencio absoluto y cielos estrellados.

Cuarto día

El viaje hacia el sur atraviesa la sorprendente Quebrada de las Flechas antes de llegar a Cafayate, capital del Torrontés.

Aquí, la estadía puede ser en el Patios de Cafayate Wine Hotel, ubicado en una casona de 1892 rodeada de viñedos, o en el moderno Grace Cafayate, con spa y vistas panorámicas a la cordillera.

Las bodegas boutique marcan la agenda del día: El Porvenir de Cafayate, con su restaurante Finca La Pausa; Viñas en Flor, que propone catas al aire libre y eventos culturales; y Piattelli Vineyards, donde se maridan vinos de alta gama con platos gourmet en una terraza con vistas de ensueño.

alta Argentina Fotografias: Hector Ramon Perez, unsplash

Quinto día

El camino de regreso a Salta atraviesa la Quebrada de las Conchas, un paisaje que parece una galería de esculturas naturales.

El Anfiteatro y la Garganta del Diablo son paradas imperdibles para quienes disfrutan de la fotografía y la contemplación, para luego retornar a la capital.

Sexto día

El broche final puede ser una cena en El Mesón, que combina técnicas contemporáneas con productos regionales.

Y una última noche en el exclusivo House of Jasmines, un Relais & Châteaux a las afueras, rodeado de jardines y con un spa pensado para la desconexión.

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Last modified: 29 de septiembre de 2025
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