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Written by 15:13 Salta

El MAAM y los Niños del Llullaillaco: ciencia, cultura y el reto de replicar la alta montaña a −20∘C

El Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM) se ha consolidado como un referente global no solo por ser el custodio de los Niños del Llullaillaco, sino por su excelencia en la crioconservación y la investigación interdisciplinaria.

El Ing. Mario Bernaski, Director del MAAM, detalla los complejos desafíos técnicos que implica replicar las condiciones de la alta montaña y los protocolos pioneros que garantizaron la integridad del patrimonio.

En esta entrevista, Bernaski explica cómo el MAAM articula la rigurosidad científica con el respeto por la patrimonialidad intangible y la visión de las comunidades originarias.

Además, subraya el rol del museo para posicionar a Salta como un centro de excelencia científica y cultural, atrayendo a cerca de 170.000 visitantes anualmente.

¿Podría hablarnos del MAAM como un espacio de experiencia cultural?

El Museo de Arqueología de Alta Montaña es uno de los polos turísticos más destacados de la provincia de Salta.

Multipremiado a nivel nacional e internacional, ha sido reconocido durante cuatro años consecutivos con el Tripadvisor Travelers’ Choice Award, distinción que valora la excelencia en la atención y la calidad de la experiencia ofrecida al visitante.

Cada año, el museo recibe cerca de 170.000 personas, consolidándose como referente del turismo cultural regional.

Gracias a su Sistema de Gestión de la Calidad certificado bajo la norma ISO 9001:2015, el MAAM garantiza una visita amena y educativa, que acerca al público al conocimiento ancestral de la cultura andina.

¿Qué significa que el MAAM sea custodio de los Niños del Llullaillaco?

El MAAM tiene entre sus objetivos preservar, investigar y difundir la cultura Inca, en general, y la ceremonia de la Capacocha, en particular. El museo resguarda tres testimonios excepcionales de capacochas: los Niños del Llullaillaco, la Niña de Chuscha y la Doncella Roja de Quewar.

Estas ofrendas se presentan y conservan de forma respetuosa y científica, aplicando técnicas de conservación y crioconservación que mantienen su estado original, recreando las condiciones ambientales del volcán Llullaillaco.

Ser custodio significa preservar la integridad física, simbólica y espiritual de estos cuerpos y su contexto, garantizando su permanencia para las generaciones futuras.

¿Cuáles son los desafíos técnicos y científicos más complejos que enfrenta el museo para mantener la conservación?

El principal desafío es replicar las condiciones de alta montaña en un entorno museístico. Esto implica mantener temperaturas constantes de −20∘C, controlar la humedad, reducir el oxígeno y filtrar la luz. Cada parámetro debe permanecer estable para evitar alteraciones que afecten los tejidos o el ajuar.

El sistema de conservación exige infraestructura de alta precisión y un monitoreo continuo, donde intervienen áreas de conservación, crioconservación, informática y mantenimiento.

El objetivo es reproducir las condiciones naturales del hallazgo, combinando ciencia y tecnología con profundo respeto por el patrimonio humano.

¿Qué innovaciones y protocolos de rescate se desarrollaron para extraer las momias y su ajuar?

Durante el rescate de los Niños del Llullaillaco se diseñaron protocolos pioneros de traslado y conservación, mediante la colaboración de un equipo interdisciplinario.

El objetivo fue mantener la cadena de frío, minimizar la interferencia y asegurar un control ambiental desde el hallazgo hasta el laboratorio. El proceso incluyó criocustodia inmediata y traslado térmico.

En Salta y en el MAAM desarrollamos un sistema único en conservación con registro sistemático, redundante y automatizado. Desde entonces, el MAAM aplica procedimientos normalizados y certificados bajo la norma ISO 9001:2015, que garantizan trazabilidad y transparencia en cada intervención.

El propósito fue, y sigue siendo, preservar la integridad física y simbólica de los cuerpos y su contexto de ritual.

¿Cómo se diseña la experiencia museística para transmitir el valor arqueológico respetando la patrimonialidad intangible?

La propuesta museográfica del MAAM integra rigurosidad científica y sensibilidad cultural. La presentación de los Niños del Llullaillaco se rota periódicamente para asegurar su conservación, y cada exhibición se acompaña de un relato que destaca la cosmovisión andina y el sentido espiritual del ritual de la Capacocha.

El guion curatorial combina recursos audiovisuales, iluminación controlada y textos explicativos, que invitan al visitante a comprender no solo la dimensión arqueológica, sino también la profunda carga simbólica del ritual.

 Así, el MAAM promueve una experiencia de respeto y encuentro con los pueblos originarios y su legado cultural.

¿Cuáles son las líneas de investigación actuales?

El museo impulsa proyectos interdisciplinarios sobre dieta, microbiota, microbioma, arte plumario, textiles, cerámica, pigmentos naturales, salud, genética y ritualidad incaica.

Estos estudios, en colaboración con centros nacionales e internacionales, aportan conocimiento sobre las prácticas ceremoniales, la biología y los procesos naturales de crioconservación en alta montaña.

El análisis del ajuar y de los cuerpos permitió reconstruir aspectos sociales, tecnológicos y religiosos del Imperio Inca, posicionando al MAAM como un referente científico global.

¿Cómo se articula la conservación con las comunidades originarias?

El MAAM mantiene diálogo permanente con las comunidades andinas, reconociendo su rol como espacio de resguardo cultural y patrimonial. Promueve instancias de participación y reflexión sobre el sentido del resguardo, reafirmando la unión entre ciencia, identidad y memoria.

En su laboratorio se conserva un Biobanco de especies originarias —maíces, maníes, ajíes, papas y mandiocas— que representa la memoria genética de los Andes y la continuidad del legado ancestral.

¿De qué manera el MAAM y los Niños del Llullaillaco posicionan a Salta en el mapa mundial de la arqueología andina?

El MAAM es hoy un referente internacional en la investigación y conservación de civilizaciones de alta montaña, y un polo de desarrollo tecnológico e innovación en crioconservación y manejo del frío.

Su modelo de gestión combina tecnología, investigación interdisciplinaria y sensibilidad cultural, aplicadas tanto a la preservación de cuerpos patrimoniales como al resguardo de especies biológicas en su Biobanco.

Gracias a esta labor, Salta se consolida como centro de excelencia científica y cultural, donde convergen la arqueología, la crioconservación y la conservación patrimonial.

Investigadores y visitantes de todo el mundo llegan atraídos por la historia y la espiritualidad que los Niños del Llullaillaco transmiten desde su silencio y su altura.

En el Volcán Llullaillaco, a 6.739 metros de altura, se realizó uno de los rituales más importantes del calendario Inca, la Capacocha o Capac Hucha traducida como “obligación real”. Se realizaba en honor a alguna deidad y sus motivaciones estaban ligadas, además, al ciclo agrícola, los fenómenos naturales y los cambios en el orden político.

Los niños seleccionados eran vestidos con la mejor ropa, le daban de beber chicha (alcohol de maíz), y una vez dormidos se procedía a su entierro, junto a un importante ajuar. Según la creencia, los niños ofrendados no morían, sino que se reunían con sus antepasados, quienes observaban las aldeas desde las cumbres de las altas montañas.
Las vidas ofrendadas eran retribuidas con salud y prosperidad, servían además para estrechar los lazos entre el centro del
Estado y los lugares más alejados, como también entre los hombres y los dioses.

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Last modified: 25 de marzo de 2026
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